En la agricultura, el clima no es solo un factor más: es un compañero constante que determina el carácter de cada cosecha. En Fruites Cabiscoll, situados en Vilanova de Segrià, sabemos que un invierno frío, una primavera equilibrada o un verano sin excesos pueden mejorar notablemente el sabor, la textura y la conservación de frutas como la manzana, la pera o el melocotón.
Los cambios climáticos afectan directamente al proceso de maduración. Un exceso de calor, por ejemplo, puede acelerar la recolección, mientras que una primavera suave ayuda a que la fruta se desarrolle de forma más homogénea. Por eso, además de cultivar, observamos y nos adaptamos.
Nuestros campos no son una fábrica. Son un ecosistema vivo que nos enseña algo nuevo cada año. Y gracias a esa conexión constante con la naturaleza, podemos ofrecerte frutas auténticas, sabrosas y cultivadas con conciencia.